ADAN RUFFO Y LOS TIBURONES

Lo que parecía una buena puntada en un principio se ha hecho realidad, los escarceos que hacía Adán Ruffo Valarde por competir por la presidencia Municipal de La Paz, junto con un grupo de entusiastas apoyadores, han cristalizado en el partido Coherente de reciente cocción. Como sabemos el Sr. Ruffo fue presidente municipal de La Paz en el trienio 1993-1996. Priista militante en aquel entonces, no fue propuesto por su partido así que pegó el brinco al PAN y se enfrentó al Dr. Raúl Carrillo Silva del PRI a quien derrotó, así Ruffo se convirtió en el primer alcalde panista que gobernara La Paz e iniciaría en Baja California Sur esa noble tradición de cambiarse de partido cuando el suyo no tomaba en cuenta sus aspiraciones.

Como todo gobierno, el de Adan Ruffo tuvo altas y bajas, su esposa la Sra. Amaya no fue una primera dama decorativa –como suele suceder- tomó parte en la administración y hacía más que dirigir el DIF y atender invitados. A la distancia, cuando todos los viejos tiempos parecen mejores, a falta de números estadísticos comparativos, de una crítica científica y bien fundamentada y con defectos de la memoria, el gobierno del Sr. Ruffo parece haber sido bueno a secas. Quizás el hecho de gobierno que más se recuerde de su administración es la creación de un grupo paramilitar llamado Los Tiburones con el fin de guardar el orden en el municipio.

Los Tiburones eran jóvenes, fuertes, deportistas; con buena formación física y no muy buena, intelectual. Muchos de ellos -se decía- eran ex convictos regenerados. Patrullaban la ciudad en pick ups, uniformes militarizados, pelo corto y aires dominantes; la juventud les alborotaba músculos y pensamientos así trascendieron abusos e injusticias muy criticados en su época. Hubo veredictos muy controvertidos respecto de su actuación, para algunos, los tiburones eran una solución a la criminalidad, para otros, una exageración del ayuntamiento; si para unos eran útiles con el objetivo de inhibir el delito; para otros eran grupos represivos que no tenían razón de ser; para los partidarios de la mano dura, Los Tiburones eran un buen remedio a la inseguridad paceña, a nuestra costumbre inveterada de no respetar la ley; para los más liberales, unos fascistas prepotentes que abusaban de su autoridad.

Aun cuando su trienio habría tenido vastas virtudes y defectos para exaltar, la eventual candidatura de Adán Ruffo estará ligada indefectiblemente a la creación de Los Tiburones, la propaganda política convertirá en un éxito su creación, seguramente la campaña tendrá un capítulo obligado a la formación de grupos similares en contra de la inseguridad, quizás sea este el eje principal por donde discurra la promoción de su candidatura y el plan general de gobierno. Ha visto el Sr. Ruffo Velarde y sus patrocinadores, en esta especie de revival ruffiano, que el asunto de la seguridad tan cuestionada en los últimos gobiernos estatales y municipales, sus antecedentes al frente del ayuntamiento pueden sacarlo adelante y ponerlo al día en materia de gobernanza, es decir, la reaparición de Ruffo está fundamentada en la formación de Los Tiburones, la desmemoria y la natural observancia popular general de que todo tiempo pasado fue mejor.

Aquella idea que en el trienio de Ruffo disminuyeron los robos, los pleitos cantineros, los asaltos a mano armada y crímenes diversos gracias a Los Tiburones puede que sea cierto, pero en poco más de dos décadas la ciudad creció, se transformó y nos cayó la plaga de los cárteles en pugna por territorios y mercancía que en los tiempos de Ruffo en la presidencia municipal no existían, esta plaga necesita mucho más que un grupo paramilitar entrenado para agarrar rateros, desapartar borrachos o molestar parejitas románticas en las playas oscuras de la capital. Si Ruffo quiere incidir sobre la seguridad paceña tendrá que implementar otra estrategia porque Los Tiburones hoy en día estarían rebasados por una inseguridad de otro calibre. La ciudad no pasaba de cinco homicidios al año, hoy rebasa fácilmente los doscientos La violencia inusitada que se desató desde agosto del 2014 hasta la fecha en el municipio paceño es un asunto federal, el municipio no tiene mucho que hacer salvo avisar de los hechos a las autoridades correspondientes y limpiar la escena; el Estado, de recolectar evidencias, hacer autopsias y abrir el papeleo de la investigación, mientras es el nivel federal donde se procesan los crímenes, se asocian sucesos, se encuentran sospechosos y se detienen a los culpables algo que casi nunca pasa, la impunidad es tal que los sicarios hacen su trabajo casi siempre a la luz del día y con pasmosa indiferencia al medio que los rodea. Una violencia muy diferente a la que vieron sus Tiburones

En dos décadas el Sr. Ruffo vio como se deterioraba la seguridad en la Paz, seguramente ha comprendido que los métodos de aquellos días son ahora infructuosos, que tendrá que inventar algo más efectivo que aquellos Tiburones.