Los Cabos a la carta * ¡Ese Arturo!

Para quienes suelen leer mensajes y luego interpretan las actitudes grotescas de políticos irredentos y sobrados, queda bastante claro que las desavenencias y desencuentros entre el gobernador Carlos Mendoza y el alcalde cabeño Arturo de la Rosa, siguen siendo una quisquillosa constante; baste con abrevar en algunos ilustradísimos casos para trazar una “hoja de ruta” de los dislates de un edil que se cree alcalde.

En repetidas ocasiones el jefe político del estado — le guste o no– lo ha tenido que poner en su lugar, sin que al alcalde le “caiga el veinte”; ante la presencia del Presidente de la Republica, Secretarios de Estado y que decir, ante la “plebada” del PAN que le festejan sus “lances lurios”, y es ahí donde Mendoza Davis ha tenido que recurrir a sus buenos oficios para recordarle sutil o de frente, según sea el escenario, le guste o no, que él es el gobernador.

Cuando el Presidente Enrique Peña Nieto inauguró la carretera de libramiento Cabo San Lucas-Aeropuerto, el alcalde contrató porra para que a la hora de que lo nombrarán en el evento, aplaudieran ruidosamente para hacer sentir su presencia como finalmente ocurrió; el aplausometro (porra pagada) marcó la diferencia a favor del irredento edil; minutos más tarde, ya en su intervención ante le Presidente Peña Nieto, el gobernador le recordó a de De la Rosa que “ambos habían ganado en Los Cabos en la misma elección”.

Pero el alcalde es “cabeza dura” o demasiado terco, el caso es que no deja pasar ni una sin que no suelte su “dos de bastos”; en la última visita de Rosario Robles a Los Cabos, de De La Rosa se quiso pasar de vivo -a su estilo- y comentó que a lo que venía Rosario Robles Los Cabos, él lo había armado y logrado; después soltó como María pidiéndole a la titular de SEDATU “más casas y semáforos” (de milagro no le pidió camiones recolectores de basura) a lo que el gobernador respondió en su intervención pública; “de haber sabido que el alcalde realizó y logró todo, no hubiera venido”.

Pero de De La Rosa sigue fiel a sus estrategias; cada semana va y viene a la Ciudad de México; filtra fotos con sus amigos de la bancada panista de la Cámara de Diputados y dice que logra apoyos para mejorar su presupuesto para el 2017; presume que tiene “vara alta” ante los Secretarios de Estado donde logra apoyos, pero casualmente en ninguna foto aparece el gobernador del estado haciendo lobby con él, ni siquiera un secretario estatal, pero el alcalde, eso sí, trae pegado como sanguijuela a su hoy aliado “político” o socio, Jesús Gómez Montoya, ex Ibarrista, que llegó como primer regidor por ser primo hermano del Dip. Federal Ernesto Ibarra, y que al calor de los negocios a la sombra del poder y a las traiciones lo abandonó y ahora es pajecito de compañía del alcalde a donde quiera que va.

Ante tal terquedad habrá que recordarle al irredento alcalde que sí algo se le reconoce y distingue al gobernador es su pragmatismo para definir y decidir en escenarios adversos, de ahí el riesgo inminente en el que se encuentra quien sin pena ni gloria — ni perrito que le ladre– sigue encampañado haciendo sus propios lances sin respetar jerarquías ni nada de nada, placeándose por todo el Estado buscando ser candidato en el 18 a lo que sea y esperar el 21 y ser candidato a gobernador.

En contrate, la otra cara de la moneda; el Ayuntamiento cabeño navegando sobre aguas “encabrilladas”, sin timón, brújula, con velas destruidas y sin timonel; una severa crisis de credibilidad y de transparencia; incumpliendo compromisos y promesas de campaña, cambiando funcionarios –por qué no se apegan a sus caprichos– a cada rato, con un retraso de cuatro meses en la presentación de las cuentas públicas, sin exhibir aún la famosa “auditoría forense” con la que prometió que metería al “bote” desde el Tony Agúndez para abajo, a todos los de la administración pasada, rodeado de funcionarios perredistas malas mañas, bandidos y rateros que por más de 18 años se han mantenido en el Ayuntamiento cabeño en distintas responsabilidades.

Los empresarios que los apadrinan y luego los odian, como le ocurrió al Tony Agúndez y a varios de sus ilustres antecesores, están en el umbral de explotar y ubicarlo en su justa dimensión. Eduardo Sánchez-Navarro, en su calidad de cacique mayor y corruptor de alcaldes cabeños, desde hace rato que trae “cordelando” a Juan Fernández Sánchez- Navarro, un chico despistado con nombre de Alférez, predestinado a suplir al irredento edil que se cree alcalde. ¿Así como pues?.

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SOBRE EL CABRESTO

Hoy, el Congreso del Estado, erigido en Sesión Solemne, le rinde justo homenaje a don Miguel León Portilla, prestigiado historiador, enamorado de esta tierra — BCS– a la que a defendido, proyectado, idolatrado y presumido como pocos. En lo personal me sumo al reconocimiento que se le hará esta mañana a un genuino guardián u defensor de nuestra identidad, de nuestro orgullo de ser californios. Bienvenido a casa don Miguel León Portilla, que Dios lo bendiga……Salud.