Independientes

Por Víctor Octavio García

En 2015, cuando el tufo de la derrota de Ricardo Barroso se transformó en un fuerte olor a descalabro electoral, se me apersonaron tres candidatos “independientes” pidiéndome su intervención ante el candidato del PRI; tres “independientes” sintiéndose en la antesala de la victoria; uno de ellos hasta precio le puso a su candidatura para sumarse a la decaída campaña de Barroso “dile que los votos míos lo harán ganar”, me dijo; pese a mi cercanía con el entonces abanderado priísta nunca le mencioné de aquellos encuentros en vísperas de su derrota.

Uno de ellos me confesó –a confesión no pedida relevos de pruebas–, que el IEE (Instituto Estatal Electoral) les había autorizado prerrogativas muy “pichicatas”, él –me reservo su nombre– se había “entracalado” con un carro y lo que le había dado el IEE no le alcanzaba para cubrir ni siquiera las primeras dos letras de diez que había firmado. Luego de hacer un alegre recuento de “cuántos votos tenía” le ofrecí interceder para tratar el tema con el candidato priista; los otros dos restantes fueron más cautos e hicieron cuentas alegres sobre los cuernos de la luna.

Desde luego que no hay que generalizar y decir que todos son iguales, pero de que los hay los hay; conozco el caso del profesor Joel Antonio Estamates Arroyo, iniciador y precursor de las candidaturas independientes en el estado; tipo genuino, sin dobleces, honesto, firme en sus convicciones que desde hace años inició peleando por la figura de independientes ante la cerrazón de los partidos políticos tradicionales y el manejo clientelar a favor de cuotas interpartidistas; finalmente se aprobó la figura de independientes en el sistema electoral, y a la par aparecieron los oportunistas; de hecho por ahí anda “troleanlo” en las faldas de las crinolinas de la constitución de un nuevo partido político la figura de los independientes, según sus embaucadores promotores, “es para poner punto final a los partidos políticos tradicionales” ¿será?.

Mientras no cambiemos como sociedad ni cambien las “reglas del juego” impuestas por el sistema de partidos, la figura de los independientes no pasará de ser una quimera, una salida en falso; hoy por hoy, guste o no guste, se esté o no acuerdo, la figura como tal sale sobrando; lo que me tocó atestiguar en 2015 dudó que haya sido una excepción o simples “prietitos en el arroz”, más bien habría que interpretarlo como consecuencia de las circunstancias político-electorales que no permiten que terminen de llegar los independientes como una opción electoral.

Se necesita trabajar mucho en el tema de las candidaturas independientes, no es cosa de generar simples expectativas que en el mayor de los casos son abortadas por la cruda realidad, y uno de los temas más delicados donde se debe aplicar con rigor y minuciosidad es en la elegibilidad de los candidatos a afecto de blindar la figura de casos como los que expuse líneas atrás; veo que en 2021 van a estar en boga tal figura por las circunstancias mismas de nuestro oxidado sistema de partidos, y habrá muchos aspirantes a las candidaturas independientes que van a optar por el camino fácil ; el ser candidato no es sinónimo de triunfo ni un cheque en blanco para negociar lo que en los hechos son, fantasías electorales.

En suma, se necesita trabajar mucho en el tema, depurar y mejorar las rudimentarias reglas a fin de generar una verdadera participación ciudadana que empodere como una opción real y cierta la figura de los independientes, hasta entonces.

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