Historias que contar… * La invasión de El Batequito

Hablar de la invasión de “El Batequito” (invasión) en la jurisdicción de Todos Santos, es hablar de una ominosa historia salpicada de corrupción y complicidades; hace cerca de veinte años, ABCdario dio cuenta del inicio de esta larga y tortuosa historia que hoy está a punto de concluir con el fallo inapelable de los Tribunales de alzada (Federales) a favor de la familia Cota Olachea: Oscar y Álvaro Cota Olachea.

Todo comenzó cuando “apareció” Adolfo Sánchez Pacheco –primo hermano de Víctor Cervera Pacheco, Secretario de la Reforma Agraria durante el gobierno de Carlos Salinas– coludido con Ramón Munguía (hermano de un conocido “coyote” que se dedica a la venta de medicamentos preferente a la Secretaria de Salud en el Estado) reclamando el predio El Batequito con “título” de propiedad en mano; poco antes, Eligio Soto López, delegado de la Secretaría de la Reforma Agraria en BCS en ese entonces, había declarado como “terrenos Nacionales” toda el área que colinda con El Batequito, incluyendo el predio de los Cota Olachea en forma tan sospechosa como irresponsable, lo que dio pie propiamente a la invasión: Aquí cabe preguntar ¿cómo fue se hicieron del título en tan breve tiempo? ¿porqué contaron con el abierto y descarado apoyo de las autoridades locales, incluyendo la delegación de la Reforma Agraria en el estado, para llevar a cabo sus aviesas intenciones? sigue siendo un misterio, como sospechosa fue la actuación de la JLCyA, quién en un acto a todas luces ilegal y extralimitándose en sus facultades, obedeciendo el fallo de un juez civil, con apoyo de la Policía Municipal, desalojó el predio en poder en ese entonces de sus auténticos dueños para darle posesión a Adolfo Sánchez Pacheco. (Sudcaliforniano, lunes 25 de marzo de 2013).

Ramón Munguía, escudándose en las influencias y poder de su hermano Francisco “Chico” Munguía, –que apoyó la campaña de Marcos Covarrubias e hizo “brillar” en “sociedad” a María Elena Hernández de Covarrubias, aconsejándola cómo se vistiera y cómo se comportará (según él)–, coludido con Adolfo Sánchez Cervera, primo hermano del Secretario de la Reforma Agraria durante el salinato, no tardaron en “doblegar” a las autoridades locales quienes sin el menor recato se prestaron a todo tipo de marrullerías hasta desalojar y despojar a los Cota Olachea del predio “El Batequito”, siendo sus legítimos dueños.

El expediente que no resiste un análisis jurídico ante la serie de inconsistencias que se exhiben en el litigio, no fue obstáculo para que las autoridades locales –agrarias y judiciales– dictaminaran a favor de Sánchez Pacheco y su socio, Ramón Munguía, aún en medio de grandes aberraciones, como es el hecho mismo de la ubicación del predio que reclaman cuyas medidas se ubican justamente en el mar, si bien es cierto que el predio colinda con el mar más no “mar adentro” como se asienta en las “medidas” y colindancias presentadas en sus alegatos Sánchez Pacheco y Ramón Munguía, de suerte que en el cuadro de construcción (ver fotografía) que presentaron, solo forma un poligonal abierto (raya), no un polígono donde se advierta cierto número de hectáreas, trazo que queda a más de 500 metros del predio de los Cota Olachea, cuyas medidas concluyen varios metros dentro del mar; aún así las autoridades locales –magistrados, jueces, actuarios y la delegación de la SRA–, dieron entrada a una serie de amparos y alegatos presentados por Adolfo Sánchez Cervera en los que denunciaba que la firmas de los Cota Olachea eran falsas, en aras de sorprender al Juez aduciendo ser el legítimo dueño del predio; utilizó (presionó) a autoridades laborales para que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCyA), obedeciendo el fallo de un juez civil, con apoyo de la policía municipal, desalojaron el predio dándole posesión a Adolfo Sánchez Navarro, como propietario de El Batequito. ¡Habrase visto!, y otras “chicanadas” más que las autoridades locales permitieron en aras de darle largas al caso.

Sería largo y tedioso enumerar un sinnúmero de subterfugios y artimañas a las que recurrió aprovechando la corrupción prevaleciente en los órganos encargados de administrar justicia y en los “vacíos” de la propia ley (elasticidad) para operar a favor de la dilación y así procurarse el tiempo necesario para “cuadrar” la invasión que hoy, tribunales de alzada están por otorgar el fallo a los auténticos dueños del predio El Batequito; los Cota Olachea.

Este caso, como muchos otros más, dan fe cómo los órganos encargados de administrar e impartir justicia en BCS traen la “carga ladeada”; el grave estado de indefensión que enfrenta el ciudadano común y corriente ante una justicia inalcanzable; la corrupción imperante y la compleja red de complicidades, así como la delicada vulnerabilidad del estado de derecho destrozado y pisoteado por un tipo sin escrúpulos como Adolfo Sánchez Cervera, que ha hecho lo que le ha venido en gana con la “justicia” en el estado. ¡Qué tal!.

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Poligonal con medidas y colindancias de la invasión de El Batequito presentada por Adolfo Sánchez Pacheco, primo hermano del ex Secretario de la Reforma Agraria, Víctor Cervera Pacheco, con el que sorprendió y engatusó Jueces y autoridades laborales en BCS, en aras de quedarse con el predio.