ABCdario / Tengo un sueño…


Por Víctor Octavio García

Al igual que Martin Luther King, tengo un sueño….un sueño que quizás no lo vea cristalizado; ver a los sudcalifornianos trabajando unidos por un fin superior, la grandeza de este noble estado; lo que hoy veo dista mucho de tener empatías con ese propósito; degradación, pérdida de valores, enconos, flojera, odios y mediocridad en la política, en la sociedad, en las iglesias y en los medios de comunicación etc., algo nos está incomodando más allá de las insatisfacciones diarias que produce la incertidumbre.

Tengo un sueño…..seguido le comparto a mi señora mis deseos incumplidos de pasar mi vejez o le que me queda de descamisado escribiendo, leyendo y caminando viejas veredas en medio de nostalgias de tiempos que no volverán; levantar un “juncalito” de vara trabada de palo de arco con techo de palma y piso de tierra en medio de la nada (monte), una tinaja encajada sobre las horquetas de un horcón de palo zorrillo o palo fierro adornando el corredor pasándomela con lo más indispensable, comiendo frijol y arroz, criando gallinas, cochis, borregos, un par de caballos para montar y tener “pilladas” una o dos vacas para la leche del café y las cuajadas, hasta eso que mis sueños caben perfectamente en cualquier espacio por más reducido que sea.

En mi juventud soñaba con ser doctor y termine de emborronador de planas (periodista), después quise ser político y descargas mayores de fusilerías frustraron mis noveles aspiraciones, hoy cuando ya no tengo tiempo quiero pasármela como a mí me gusta, montando a caballo, ordeñando vacas y chivas, cuajando queso, caminando viejas veredas, haciendo leña, escribiendo, leyendo y sobre todo terminando con mi último gran tratado –que aún no termino– del “porqué ladran los perros en los ranchos”, con eso me doy por bien pagado.

Esperar que cambie el actual estado de cosas haciendo lo mismo no creo que sea la mejor decisión, sino la peor espera; el cambio que nos ofrecieron ha resultado una pesadilla y lo que se ve no augura nada bueno, de manera que lo mejor de los mundos posibles está al alcance de mi mano, hacer lo que me dé mi regalada gana; soñar con levantarme al despuntar el alba, darle comida a los animales, ordeñar y cuajar la leche, ensillar una bestia (caballo) y salir a recorrer el monte disfrutando el olor de leña seca de pitahayas, romerillos y yerbas del venado, mi sordera es tan generosa que todavía me permite darme esos lujos.

Martin Luther King murió a los 39 años de edad teniendo un sueño, yo a mis 63 años tengo sueños de un país y un estado mejor; Luther King hizo cosas extraordinarias que cambiaron la mentalidad de los yanquis convirtiéndolo en símbolo de una generación de afroamericanos que han contribuido enormemente en la grandeza de ese país, yo apenas emborronó planas para sentir la vaga sensación de que aún existo, de manera que mis sueños de irme a vivir en medio de la nada (monte) están al alcance de mis posibilidades y en línea de verlos cristalizados. Tengo un sueño….. ¡Qué tal!


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