ABCdario / Suerte ciega

Por Víctor Octavio García

Al igual lo que le que les ocurrió a los priístas en 2011 y en los procesos electorales sucesivos, los morenistas están jugando –haciendo política– a ciegas, bien a bien no saben cuántas canicas traen pero siguen apostando doble contra sencillo; los posicionamientos que presumen a vuelo de pájaro u ojo de buen cubero son tan endebles y volátiles como sus mismas promesas; en 2011 Esthela Ponce se paseaba a lo largo y ancho del estado creyendo más en lo que le decían que lo que realmente traía; no traía nada y no llegó a la candidatura a la gubernatura del estado sino que una burda y ruin negociación entre Felipe Calderón y Beatriz Paredes la catapulto a la alcaldía de La Paz; el problema es que todos sin excepción (priístas) siguieron jugando igual creyendo que todo el monte era orégano; craso error.

Guardada las proporciones veo las mismas prácticas e inercias entre los morenistas; fuerte golpeteo entre ellos, posiciones irreconciliables, actitudes soberbias, descuidos de manejo de imagen y actos de corrupción; sus apuestas están fijas en López Obrador cuya suerte está ligada al comportamiento de la economía –acaban de anunciar la caída del PIB, como no había ocurrido en los últimos diez años–, el problema de inseguridad cada vez más desbocado y lo más sensible y apremiante, resultados de su gestión; en un año de gobierno no se ha construido ninguna escuela, hospital, carretera, ni se han creado nuevos empleos, ni han llegado nuevas inversiones al país al contrario han desocupado trabajadores en el sector público, han recortado presupuestos a universidades y gobiernos locales, hospitales (desabasto de medicamentos), cerraron guarderías, Pemex sigue produciendo menos gasolinas; la gasolina, la luz y diésel siguen sin bajar de precio aumentando gradualmente de acuerdo a los precios internacionales del petróleo y la inflación, han aumentado contribuciones y creado nuevos impuestos, eliminaron apoyos a los sectores productivos (agricultura, pesca y ganadería) un largo etcétera más.

Las conferencias “mañaneras” y entrevistas de banqueta del presidente que es donde se nutren y alimentan sus posicionamientos y niveles de aceptación ya no tienen los mismos efectos y las redes –benditas redes sociales– ya no responden igual, signos inequívocos de que el proyecto de la 4T no anda bien; las posiciones encontradas e irreconciliables surgidas tras el relevo de la dirigencia nacional de Morena y el mal manejo del presidente a las expresiones de inconformidad –caravana por la paz, plantones por la falta de medicamentos y la callada rebelión de los zapatistas, etc.- son temas convertidos en toques de piedras que están implosionándole en las manos al presidente.

En el plano local la situación es peor, no hay partido –el dirigente que estaba huyó– ni árbitros que medien las fuertes diferencias que existen entre los actores políticos morenistas, los liderazgos están muy fraccionados, rebasados y cuestionados y lo peor, confrontados sin autoridad moral que se respete; se lo he dicho a Víctor Castro y a Rubén Muñoz en mis encuentros personales; déjense de confrontarse, no se polaricen, si siguen así ninguno de los dos será candidato a la gubernatura y la liebre les brincará por donde menos esperan; exactamente lo mismo que pasó con los priístas en 2011, 2012, 2015 y 2018, el glamour del poder los hizo perder el piso y huir de la realidad; por allí reza una máxima marxista que no hay que dejar de lado nunca que dice; “la historia siempre se repite, en veces como tragedia y en ocasiones como una farsa”; el que entendió entendió. ¡Qué tal!

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