ABCdario / PT * Romper para estabilizar

Por Víctor Octavio García

 

Por lo que se ve, a Alfredo Porras le está resultando demasiado difícil, escurridiza y “trampera” la muchacha (candidatura a la gubernatura); tan presto “fanfarronea” sintiéndose dueño del escenario, tan presto se deslinda de la muchacha; hace un par de meses –no muchos–, se pronunció porque Leonel Cota Montaño y Víctor M. Castro Cosio se jubilen; “que dejen el espacio a nuevos cuadros”, dijo; semanas después el petista sorpresivamente “armó” una alianza política con Víctor M. Castro y declaró –como si la candidatura estuviese en automático–; “quién salga arriba en las encuestas será el candidato de Morena la gubernatura”; a partir de allí los dos se le fueron encima a Leonel Cota Montaño sin ofrecer ni pedir cuartel. ¿Qué pasó?.

Pasó lo que tenía que pasar, ambos andaban cotejando a la muchacha equivocada (candidatura) sin reparar que la “liebre brincaría por otro lado”; aparece Rosa Delia Cota Montaño en los asideros de la carrera por la sucesión gubernamental y “filder’s pa’ tras”, mientras combaten, como románticos hidalgos contra molinos de viento y arman intifadas –guerra a pedradas– contra los alcaldes de La Paz y Comondú cuando esto se están cayendo solos, y luego se van contra la alcaldesa de Los Cabos como sí se trata de un día de campo.

Alfredo Porras otea, le “mide el agua a los camotes” y ve que la lucha para él es muy desigual, asimétrica, desproporcional; en Puebla entra de candidato Barbosa, amigo del presidente y el BC entra Bonilla, amigo del presidente, nada de encuetas ni sondeos, van los amigos del presidente y punto. Bajo tal perspectiva, cabe preguntar ¿quién irá en BCS?; ¿los aliados de coyuntura de Morena, los empleados de la 4 Transformación o los amigos del presidente?, de ahí el por qué la sigilosa presencia de la secretaria general del ayuntamiento cabeño haya “batido” bruscamente las aguas en los escenarios morenistas en medio del cerrado “fuego” cruzado que ellos mismos abrieron; hoy sus propias sombras les causan miedo y los delatan; Víctor M. Castro Cosio no ha dejado de trabajar para él y por el él, y un Porras creyendo ingenuamente que aún existen “leviatanes” (monstruos marinos) en ultramar; Porras “rompe para estabilizar” al estilo salinista con Víctor Castro después de ver que el “maestro” no le cumplió ni le va a cumplir; los folders con las propuestas para las delegaciones federales todavía los trae debajo del sobaco, y de ver al presidente no hay pa’ cuando.

Los que saben cómo se maneja el “juguetito” (poder) le darán una lectura distinta y dirán que son “roces normales” por la candidatura; en los fondos bajo de la política no dejan de ser descartes tempraneros; dolorosas “pujas” de un parto mal asistido. ¿Por qué?, sencillamente porque a los cuadros morenistas los árboles no los dejan ver el bosque; nadie hace política-política en medio de feroces combates de todos contra todos; allí nadie trabaja para un proyecto de partido mucho menos para un proyecto de nación, todos van y andan en lo suyo.

En lo que parece coincidir, aún en la distancia (Porras y Castro Cosio), es en distinguir al enemigo a vencer; al amigo del presidente, al líder del rebaño, al verdadero “fiel de la balanza” en BCS; Leonel Cota Montaño y los delfines del ex gobernador no son Víctor Castro ni Alfredo Porras, sino Armida Castro y Rosa Delia Cota Montaño. ¡Qué tal!.

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