ABCdario / Porqué ladran los perros en los ranchos


Por Víctor Octavio García

En 1987, recién egresado de Administración Pública y Ciencias Políticas de la UABCS, me apersoné con el maestro Ildefonso de La Peña y Sarmiento con el fin de que fuera mi sinodal en mi examen profesional, algo pasó y quedé sin titularme, el nombre del tema que tenía para presentar mi tesis quedó inédito como inédito es el tema; “Porqué ladran los perros en los ranchos”; 34 años después de aquel inédito intento y sin la presión de sinodales reveló la trama del “porqué ladran los perros en los ranchos”.

Hace algunos años leí la biografía de Gonzalo N. Santos, el “Alazán tostado”, celebre cacique de la huasteca potosina, quien revela en su autobiografía el “porqué ladran los perros en los ranchos”, nada fuera de lo normal o del otro mundo que no sea producto de una observación cotidiana, de un ejercicio e incluso despojado cualquier esfuerzo intelectual; “el primer perro ladra y sabe porque ladra y a qué le ladra, los demás perros ladran porque oyen ladrar al primer perro”. ¡Qué tal!.

No creo que en los registros de tesis en la UABCS –ni en ninguna otra universidad– exista una solicitud como la mía, como tampoco existe observación tan aguda como la del “Alazán tostado” para parodiar lo que comúnmente se presenta en el complejo terreno de la opinión pública con temas que en más de las veces se vuelven virales donde lo intrascendente adquiere rangos de verdadera importancia. (En honor la verdad el título era otro, por supuesto de “porque ladran los perros en los ranchos” es una ironía personal, la intención desde luego era la de conocer el manejo y el comportamiento de las corrientes de opinión).

Pero vamos por parte; el presidente López Obrador es un tipo que opera muy bien el manejo de opinión pública, es bueno para comunicar y distraer, nunca dice nada importante pero siempre está en boca de todos, siempre tiene una frase hecha, un gesto o un ademán para entretener a la audiencia, él es un tipo sin mayor envoltura, misterio o gracia a algo que se parezca, es sin mayor abundancia un tipo de medio pelo qué entiende y sabe cómo operan las corrientes de opinión y cómo se comporta el mexicano promedio, lo que en realidad hace la diferencia.

Con el “gas bienestar” bateó sin mayor problema los reclamos de los aumentos en el gas, acaba de “abrir” el proceso de la sucesión presidencial para tapar el pésimo manejo de la pandemia, de la muerte de niños con cáncer y cubrir con impunidad el accidente del metro, nadie repara que es un presidente de okis que nunca resuelve nada pero sus ocurrencias, chistes y gracejadas andan en boca de todos.

De aquí al 21 de agosto inundarán las redes y el feis con el tema de la consulta para enjuiciar a los ex presidentes mientras el presidente le da respiración de boca a boca el régimen autoritario de Cuba, siga subiendo la inflación, ahuyentándose la inversión, incrementándose el desempleo, los hospitales sin medicamentos y la crisis de inseguridad cobrando vidas a lo largo y ancho del país, y no pasa nada, total la “guasanga” sigue y seguirá otros tres años más.
Lo curioso es que en eso se “trampear” incautos cae de todo; los más acérrimos críticos del presidente compartiendo sus gracejadas, memes, frases hechas, chistes y ocurrencias en las redes, verbigracia como los perros de rancho que oyen ladrar al primer perro y se sueltan ladrando. Jajajajajaja. ¡Chápense esa!, como decía Onésimo Cepeda, Obispo Emérito de Ecatepec.

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