ABCdario / Omisos

Por Víctor Octavio García

 

Hasta hoy ha sido imposible hacer entender a las autoridades locales –de la Procuraduría General de Justicia del Estado y de la Secretaria de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario– que su actuación en torno al caso de “abigeato equiparado” cometido en perjuicio del señor Rosendo Beltrán, es y ha sido por encima de la vergüenza y por debajo de la razón; el Director de Sanidad e Inocuidad Alimentaria dependiente de la Secretaria de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario, sigue aferrado —con todas las evidencias en contra– en proteger a Julián Reyes Vite con el endeble sostén de una “acta circunstancia” levantada a modo para que éste siga reteniendo ilegal y abusivamente un toro –semental charolay– propiedad de don Rosendo Beltrán; es más hasta la Procuraduría General de Justicia en el Estado acusa graves omisiones, dado que desde antes de febrero de 2017 –hace casi dos años– existe una denuncia interpuesta en esa dependencia por el robo del toro charolay.

El 6 de junio pasado “cayó” la subprocuradora Claudia Andrea Martínez Sánchez por razones que se desconocen, no así su cuestionado proceder al mantener en suspenso y en rezago la denuncia presentada por don Rosendo Beltrán contra Julián Reyes Vite; la denuncia sigue “viva” en la PGJE pero ni pa’ tras ni pa’ delante, lo que hace suponer que las complicidades que logró tejer Julián Reyes Vite van más allá de “donde solo las águilas se atreven”, es decir, al más alto nivel.

Pero vamos por parte. ¿Quién es Julián Reyes Vite?, a saber es un operador de maquinaria pesada que trabaja para Rodolfo Cotera, constructor que tiene a su cargo las obras de remodelación del malecón costero de esta ciudad, y sería un personero del poderoso constructor Rodolfo Cotera, quien se apersonó con funcionarios de la Secretaria de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario para que acuerparan a Julián Reyes Vite y los sostuvieran firme con una “acta circunstanciada” firmada como testigos por el Comandante de Abigeatos, el ayudante del Comandante de Abigeatos y un Inspector de Ganadería de la Dirección de Sanidad e Inocuidad Alimentaria, y que la denuncia le hiciera –como hasta hoy ha corrido– lo que le hizo el viento a Juárez; seguramente lo mismo ocurrió con la subprocuradora que “renunció” o renunciaron a principios de junio, porque la denuncia interpuesta contra Julián Reyes Vite, ni pa’ tras ni pa’ delante.

Hablamos de una coalición criminal de servidores públicos alineados a favor de un presunto “roba vacas”, protegido por un poderoso constructor transexenal –Rodolfo Cotera– que desde los tiempos de Leonel Cota Montaño es beneficiado con la obra pública estatal. ¡Y vaya que no es para menos!; el propio Julián Reyes Vite tiene varios predios asolados en la zona de Agua Escondida y Márquez de León con el robo de cercos, láminas y materiales de construcción, y utiliza un predio de su propiedad ubicado en Lomas Bonita, a un lado de Agua Escondida, para tirar los escombros de las obras de remodelación del malecón de La Paz; de esto último curiosamente ni Semarnat ni la Profepa se han dado por enteradas siendo que el “tiradero” representa un serio foco de contaminación.

Esto explica el por qué después de casi dos años no le han regreso a don Rosendo Beltrán el toro –semental charolay–, y la denuncia que interpuso en la PGJE contra el “roba vacas” Julián Reyes Vite no camine; de los funcionarios de la Secretaria de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario no extraña su olisco proceder dado que el titular es un tipo de componendas, pero qué el Procurador General de Justicia, Daniel de la Rosa Anaya, esté sometido a las órdenes y caprichos de Rodolfo Cotera y aliados, es otro cantar.

Increíble que un empresario de la construcción tenga sometidas a las instituciones de desarrollo y de justicia en BCS en el seno de una coalición criminal de servidores públicos que entorpecen y ponen en duda no solo la protección y apoyo de los productores, sino el ejercicio mismo de la aplicación de la ley; cosas veredes Sancho. ¡Échense ese trompo a la uña!.

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