ABCdario / Morena ¿Cómo andamos?

Por Víctor Octavio García

Lo que ocurrió este martes en el Congreso del Estado en medio de actos golpistas y mordidas entre diputadas y diputados seducidos por la jícara y la miel (dinero), esconde lo que ni unas ni otros ven; la cada vez más remota posibilidad de que Morena se quede en 2021 con la gubernatura del estado, la mayoría de las diputaciones locales, alcaldías y el grueso de la representación federal en el congreso de la unión; los números que traen sencillamente no les da para repetir la “hombrada” de 2018 de quedarse con todo o casi todo.

Cada entuerto mal asistido les pega y les pega duro, siendo las alcaldías y el congreso del estado fuentes inagotables de los desencuentros internos que los exhibe ante la opinión pública como un partido o grupo político inestable, violento, corrupto, incapaz, improductivo, poco confiable e insensible perdidos en la nada; si no lo quieren ver así allá ellos; y no lo ven porque ayer se suscitó otro zafarrancho en las puertas de la dirección de finanzas de la cámara local donde sobraron mordidas y faltó sosiego, decoro y sentido común.

Karl Marx sostenía que el capitalismo tiene la tendencia de producir auges y colapsos cada vez más grandes y profundos y, a largo plazo, están destinado a destruirse a sí mismo: el capitalismo incuba, sostenía el filósofo alemán, el virus de su propia destrucción, justo lo que está ocurriendo con los morenistas y pasó con los priístas en el pasado reciente, que su destrucción provino desde adentro y de ellos mismos.

La semana pasada Manuel Cota Cárdenas me confió un dato en el que he elucubrado en las últimas elecciones como si fuese un tratadista; que la gente vota por el mono (persona) y no por el partido; según los números que trae el joven ingeniero, el 66 por ciento votará en la elección de 2021 por la persona, indistintamente del partido político que lo postule; y si las y los diputados creen que se van a reelegir o brincar a alcaldías es mejor que esperen los Santos Oleos, la gente da y la gente quita, castiga y premia según el desempeño de cada quién.

Razón por la cual el partido (Morena) hace poco menos que nada para enmendar la plana entre sus militantes y simpatizantes, salvo echarle más leña a la lumbre (fuego amigo) como se observa en el congreso del estado y en las alcaldías, pero poco les importa que en lugar de posicionarse decrezcan en el electorado ante el firme y sostenido avance del PAN que se posiciona a la par con los morenistas que fueron toda una revelación en las urnas en 2018; llama la atención cómo Acción Nacional, desde una posición marginal como oposición y con escasos márgenes de maniobra, crece y avanza frente a los errores y tropiezos de los morenistas que ni bien salen de una cuando ya caen en otra.

Su avance, como la famosa división spencer de los tanques alemanes de la II guerra mundial, es firme y sostenido en un electorado sumido entre el desencanto y la esperanza fallida, tierra fértil para sembrar nuevas semillas que produzcan concordia, paz, tranquilidad y sosiego en esta tierra que merece algo mucho mejor que los zafarranchos de Marcela Maciel, la terca actitud de Rigoberto Murillo y los actos golpistas de Ramiro Ruiz. ¡Échense ese trompo a la uña!.

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