ABCdario / Los chicos malos

Por Víctor Octavio García

 

Un año fue más que suficiente para que los frágiles “pilares” en los que descansa el ala dura de Morena en el Congreso del Estado quedarán al descubierto con todo el óxido y la podredumbre que acusa una falsa y débil construcción de emplaste de pureza; Homero González en noviembre de 2018, unas semanas después de haber protestado como diputado embistió un motociclista y lo dejo tirado en el lugar del accidente argumentando que tenía “una reunión muy importante que atender”; Esteban Ojeda alcahueteó a su cuña (nepotismo) para que vendiera material digital y equipo de cómputo al Congreso sin licitaciones de por medio; Marcelo Armenta fue exhibido luego de intervenir ante el alcalde de La Paz a favor de su hijo para que le condonaran una multa tras ser sorprendido manejando en estado de embriaguez y ahora Milena Quiroga que de un “tarascón” se llevó en su paso por la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado, la nada despreciable suma de 1’ 224,000.00 de pesos por diversos conceptos.

¡Ah!, eso sí llevan más de un año señalando la paja en el ojo ajeno si ver la viga en el propio; hablan de corrupción, de prácticas viciadas, de privilegios, abusos de poder, del pasado, del prian, de los chayoteros y del paraíso que está a la vuelta de la esquina con tanta naturalidad que dan la impresión de que hablan con la verdad, dicen que son honestos, puros y castos ¡oh! cuanta virtud junta sin que nos diéramos por enterados; admito que no lo había aquilatado en toda la extensión de la palabra, de lo contrario me hubiese convertido en un incansable promotor para que les otorgaran, al menos, un doctor honoris causa por tan excelsas y destacadas virtudes. ¡Vaya dejadez!.

Pero no, durante un año acusaron a sus pares de ser los “chicos malos”, las ovejas negras del rebaño, los rebeldes sin causa señalándolos de todo y por todo cuando en la casa de la pureza sucedían cosas peores; se bajaron el sueldo pero no dejaron de cobrar otros privilegios que poco a poco se han ido conociendo; cierto Milena no es igual que sus antecesores sino que salió peor; cargó la nómina del Congreso con familiares y recomendados, abusó pegándole duro al “robertón” (presupuesto) permitiendo que el agua siguiera corriendo en medio de una galopante impunidad.

Hoy cuesta abajo luego de haber perdido la jícara y la miel, de quedar como diputados rasos y sin perrito que les ladre, comienza un obligado recuentro de daños con una nueva reconfiguración de la cámara, un nuevo discurso y nuevos posicionamientos que permitan avanzar en la agenda legislativa desterrando prácticas y actitudes que alimentaron la oposición interna de Morena en la Cámara que terminó con la derrota de los del ala dura.

Atrás queda el doble discurso, los rezagos en las comisiones dictaminadoras, la exclusión de leyes y reformas, la fría congeladora donde se encuentra la ley de movilidad entre otras, las sesiones secretas, los acuerdos en petit comité, los albazos en tribuna, los ninguneos y falta de acuerdos con el resto de las fracciones parlamentarias, los mayoriteos de la aplanadora morenista etc., a fin de abrirle paso a un congreso renovado más ciudadano, más cercano a la gente que escuche, atiende y se aplique en temas que realmente ocupan y preocupan a los sudcalifornianos, donde todos cuenten igual y por igual, donde el quehacer legislativo no pase por engorrosas aduanas partidistas que finalmente derivaron que Morena o buen partea de Morena perdiera sus posiciones en la cámara luego de ser mayoría, ojalá lean el momento y encausen su mal proceder y su mal tacto político dado que la moral, –como decía Gonzalo N. Santos (a) el “Alazán Tostado”–, es un árbol que da moras. ¡Qué tal!.

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