ABCdario / Jodidos pero contentos

Por Víctor Octavio García

 

Hasta el 1 de diciembre de 2018 –día de la toma protesta del presidente– los peores augurios que predominaban sobre lo que podría ocurrir en el nuevo gobierno eran pronósticos inofensivos e incluso, cargados de temores menores; después del 1 de diciembre de 2018, los malos augurios se convirtieron en una realidad lastimera, ruin y vergonzosa; sus seguidores –por fortuna, cada vez menos– siguen aplaudiéndole sus desatinos como si se tratará del nacimiento de la IV República.

Aplauden que mueran niños con cáncer en los hospitales por falta de medicamentos, recortes al presupuesto de los sectores productivos, agricultura, pesca y ganadería, que todos los días regale dinero proveniente del bolsillo de los contribuyentes, que mienta una y otra vez, engañe sin el menor tiento, agreda desde el púlpito de las mañaneras a todo aquel que no coincida con él, que arremeta contra los periodistas, que haya recortes del presupuesto destinado a la investigación científica y a cursos en el extranjero, el vergonzoso sometimiento del presidente y su gobierno a los dictados de Donal Trump, despidos masivos de trabajadores sin el menor respeto a sus derechos laborales, despidos de médicos mexicanos para sustituirlos por médicos cubanos, que pisotee leyes y desacate mandatos, que la economía haya entrado en recesión y que solo haya crecido un triste y miserable 0.1 %; para todo existen justificaciones, que el pasado, que antes estábamos peor, que la culpa es de las lacras del pasado, que ahora sí se está limpiando el país, en fin una sarta de supuestas justificaciones –que no justifican nada– para empoderar a un enfermo de poder.

En sus constantes perifoneos hablan del pasado como sí el pasado fue peor que el presente; hasta hoy, con todo y los vientos de fronda que han soplado a su favor no han podido acreditar ser mejores que el pasado; desacreditan, critican, cuestionan, se ríen, vapulean toda propuesta que no embone en las gracejadas del presidente; este fin de semana el sector empresarial presentó un plan alternativo de nación (plan de desarrollo) que tranquilice los mercados, dé certidumbre a la inversión y active la economía; el país no puede seguir en medio de tanta incertidumbre; incertidumbre en los mercados, incertidumbre laboral, incertidumbre social, incertidumbre política, etc., agarrada de la mano con una espiral de inseguridad jamás vista.

¡Mienten!, el país va de mal en peor, y tan va en esa dirección que solo bastaron 7 meses para que la economía se desacelerará y entrará en recesión; enero-junio ha sido el peor desempeño de la economía en 30 años; las fortalezas del país han permitido tantos desatinos que únicamente conducen a un destino incierto; la aprobación de tres leyes –caprichos– en los últimos día; la extinción de dominio, la prolongación de mandato en BC y la penalización de la protesta social en Tabasco, sientan las bases de un gobierno autoritario que en siete meses aún no pincela en qué consiste el cambio y cuál es la transformación. ¡Jodidos pero contentos!.

En lo personal siempre he sostenido que a este país le urge una reforma educativa, una reforma profunda y comprometida con las mejores causas del país; cancelan la reforma educativa de Peña Nieto por ser una reforma laboral, punitiva y neoliberal para poner en marcha una reforma educativa sometida a la CNTE y la CNTE que pone énfasis en el estudio del pasado (revolución cubana) cobra vigencia por encima de cualquier prioridad nacional, es sin duda una penosa e imperdonable decisión; sí regalar dinero vuelve dependientes a los ciudadanos, una reforma educativa meramente revisionista los convertirá en improductivos y miserables; el problema histórico de las izquierdas en el mundo es la falta de resultados.

Como país no debemos caminar a contracorriente cuando dependemos de bienes de capital, de máquinas que hacen máquinas; seguir exportando materia prima sin procesar y petróleo crudo que después importamos en gasolinas y aceites difícilmente saldremos adelante; se necesita invertir más en educación, en investigación científica, en profesionistas que egresan de nuestras universidades, en capacitación etc., y solo se podrá lograr con un gobierno comprometido y sensible con los reclamos del país, y con una verdadera reforma educativa que lea los nuevos tiempos y atienda la exigencias de un país necesitado de mejores estadios de bienestar y progreso. ¡Qué tal!.

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