ABCdario / Insabi

Por Víctor Octavio García

Hablar del Insabi –Instituto de Salud para el bienestar– es hablar de un nonato, de una institución que sin nacer prematuramente fue extraída de su gestación por meras ocurrencias y caprichos; su neo nacimiento no solo ha provocado dolorosos entuertos en la población sino que ha tendido una gruesa cortina de incertidumbre ante la desaparición del Seguro Popular, que lejos de ser sustituido por un nuevo sistema de salud más eficaz y justo, ha agravado su agonía en medio de graves contradicciones.

En BCS –por fortuna– no se vive el drama que se vive en otros estados con pacientes que mueren por falta de medicamentos y atención médica, aquí el cuestionado Seguro Popular sigue garantizado el derecho a la salud de los sudcalifornianos, y las ocurrencias del centro no han causado mayores contratiempos; con excepción del ISSSTE donde la atención y los servicios de salud han desmejorado, el resto de las instituciones trabajan con normalidad y los sudcalifornianos son atendidos paguen o no cuotas de recuperación.

La cuestión es que ni las instituciones mucho menos la población pueden vivir en la incertidumbre en espera que termine de nacer el Insabi; la salud no admite espera; el largo y tortuoso proceso que se llevará para darle forma al nuevo instituto de salud, transparentar su operación y definir sus regladas de funcionamiento terminaran de afectar tremendamente los servicios de salud y la atención médica de millones de mexicanos; de hecho a lo largo de 2019, ante la falta de previsión, planeación y eficacia, los mexicanos han sufrido un grave deterioro en atención y servicios médicos ante el desabasto generalizado de medicamentos en los hospitales de gobierno.

Al plantear el nacimiento del Insabi los sabios de la 4T dejaron de lado una antiquísima sentencia que reza “que no todo lo que nace está vivo y no todo lo muere está muerto”, aquí el corte fue parejo; lo grave es que el experimento lo hicieron en uno de los sectores más sensibles de la población; la salud; esos mismos sabios que crearon un nonato llamado Insabi, hoy traen enredada la piola con las reformas anunciadas por el presidente López Obrador al sistema judicial; crear una nueva institución demanda un gravoso proceso de previsión, planeación y una serie de medidas y decisiones que hay que tomar antes de darle vida y forma, siendo que el Insabi surge sin siquiera estar considerado en el presupuesto federal de 2020. Así como pues

El gobernador Carlos Mendoza, al igual que varios gobernadores, tomó la decisión de mantener el Seguro Popular a fin de no afectar el derecho a la atención y los servicios de salud de los sudcalifornianos, en tanto no se definan las reglas de operación del nuevo Instituto de Salud, a sabiendas que darle forma y vida propia al Insabi se llevará varios meses si es que no un par de años, y la salud no admite espera.

La apresurada creación del Insabi basado en ocurrencias y caprichos trae de cabeza al gobierno federal y tiene en la indefensión a millones de mexicanos ante la falta de servicios y atención médica; quienes concibieron su creación pensaron que darle forma, visión, sentido, dirección y eficacia a un nuevo sistema de salud era cosa de “enchílame esta torta”. ¡Échense ese trompo a la uña!.

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