ABCdario / Historias que contar *Ramón Ojeda-Mestre, enloqueció.

Por Víctor Octavio García

Los berrinches y los escándalos mediáticos promovidos por Ramón Ojeda-Mestre –experto en formar tormentas en vasos de agua– después de su defenestración del OOMSAAPAS de Los Cabos, tienen un origen y un solo destino o destinataria: Jesús Armida Castro Guzmán, alcaldesa de Los Cabos, a quien el veracruzano quiere colgarle varios San Benitos con el “engaña bobos” de querer convertirse en el adalid de la democracia y la justicia en el más desarrollado municipio de la entidad, obviamente porque para él todo desarrollo significa dinero, dinero y más dinero.

Todo podrá hacer el “organizador internacional” de congresos de la Sal y supuesto experto en derecho ambiental menos sacar a Armida Castro de la alcaldía, y quizás haya quienes repitan como plañideras lo que dice y declara, pero de que le dolió, le dolió; la valentía de la alcaldesa de Los Cabos para deshacerse de este siniestro personaje que en los pocos meses que estuvo al frente de la dirección del organismo del agua demostró impericia en temas del agua que tanto presume y dice ser el más sabihondo, así como su altanería no solo ante la autoridad de los regidores a quienes despreció hasta más no poder, sino con los empleados del organismo operador y los ciudadanos a quienes nunca recibió y no le merecían ni la más mínima consideración o respeto, mucho menos el más humilde saludo del ex titular de Sapa Los Cabos.

Creyéndose “muy muy” desde su arribó a Baja California Sur como “académico”, empleado por las mineras que pretenden destruir la Sierra de La Laguna con el visto bueno y los espacios abiertos de televisoras y medios impresos afines y pagados por Salinas Pliego y compañía, ubicarse como la “última voz” en el tema de la “minería responsable”, garlito en el que más de uno cayeron enamorados por la capacidad merolica –cual vendedor de cobijas en época de carnaval– y el manido discurso del veracruzano que llegó a la entidad pensando que venía amansar indios; y vaya que le salió el tiro por la culata, pues los madruguetes que pudo asestar al final de la exitosa campaña de Morena en Los Cabos metiéndosele en el sobaco a Marcelo Ebrard y colgándose de una amistad entre los hilos del poder del viejo PRI, cultivada en su paso por la Secretaría de Gobernación en los tiempos del echeverrismo sorprendió a quienes arribarían al gobierno, a grado tal de “agandallarse” de la dirección de uno de los más importantes organismos operadores del agua en la entidad, con un abultado presupuesto que en buena medida utilizó para sus muy personales y aviesos fines, como despacharse como sultán en restaurantes de lujo en Los Cabos o rentar helicópteros “supervisar” los pozos de agua desde el aire desde la comodidad del espacio aéreo, enfadar a empleadas y empleados con sus desplante despóticos ocasionando la más profunda desestabilización con los empleados sindicalizados que protestaron y amenazaron con paros escalonados, tan solo por las balandronadas y excesos cometidas por quien ostenta más medallas y títulos nobiliarios que un mariscal de campo europeo.

Una superficial investigación –a vuelo de pájaro– de este singular personaje da cuenta de la traición y el engaño con el que Ojeda-Mestre se mantiene, ahora convertido en el salvador de Los Cabos que combatirá la “corrupción, la ineficiencia administrativa y el nepotismo” con la que acusa a la alcaldesa; débil señalamiento de quién habla mucho y no dice nada.

Pero lo peor en medio de su desesperación –o enloquecimiento– por quedarse sin chamba y por el “deshonor” que sufrió porque fue echado del organismo operador de agua potable de Los Cabos, es desbarrancarse de la lengua injuriando a una mujer que no necesita que la defendamos, sola se defiende, y a quien ha tildado de “sinvergüenza” cuando debiera verse en el espejo y recordar cómo ha engañado y manipulado a confiados ciudadanos y empresarios para sacarles provecho y recursos con su fantasmal CEIIT (Centro de Estudios Integrales de Innovación y Territorio) en Los Cabos, asumiéndose como la voz autorizada en temas ambientales con los que sirve a perversos intereses extra-nacionales; además de presumir títulos de maestrías y doctorados cuando cualquier hijo de vecino puede constatar en la página de internet de la dirección de profesiones de la SEP, que lo único que consta oficialmente es su registro de cédula profesional de licenciado en derecho egresado de la UNAM; ni uno más, seguramente los otros le fueron fabricados en las bancas de la plaza de Santo Domingo en la ciudad de México, en pocas palabras, el presunto corrupto, usurpador de profesiones y “sinvergüenza” es él: Ramón Ojeda-Mestre el que vino a conquistar pericúes y hacer América en Los Cabos y salió echado, corrido por una mujer que esa sí le puso un “hasta aquí” a sus desplantes de soberbia y presunción. ¡Qué tal!

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