ABCdario / Gavilán o paloma


Por Víctor Octavio García

En 1964-1965 al salir de la escuela en la tarde –en ese tiempo íbamos los dos turnos– agarré la costumbre de ir a las palomas en las laderas de un ojo de agua cerca de la casa de mi abuela; mi tío Loreto García me hizo un tirador (aquí le dicen resorteras) de horqueta de palo de arco con ligas de tubo de llanta y fonda de vaquetilla, para mí era lo máximo; pasaba la tarde debajo de un palo blanco y en los palos evan, otataves y guamúchiles esperando que bajaran al agua; una buena jornada eran seis o siete palomas que esa misma noche cenaba fritas en el sartén con orégano y ajo, pero la mayoría de las veces solo le tiraba al viento, nada de palomas.

En política, guardada las proporciones, pasa exactamente lo mismo, no siempre se tienen buenas jornadas de caza y más de las veces te quedas sin cenar; veo en esa chistosa expectativa, al igual que lo que me pasó hace más de 55 años, que no por ser cazador sé es exitoso ni por matar palomas sé es palomero; andan por allí un grupo de desorientados morenistas tratando de cazar al alcalde de La Paz como si fuera paloma cuando el alcalde –como dice la canción de José José– no es paloma sino gavilán, y no es lo mismo paloma que gavilán.

Al alcalde hay que cazarlo con otro tipo de armas y estrategias, no bastan resorteras ni mitotes; por experiencia personal lo digo, y hoy lo comparto; pase un año disparándoles perdigones o haciendo disparos de dispersión sin causarle mayor daño salvo la perdida de una que otra pluma que conservó como trofeos en la credenza de mi oficina; no sé si los ex colaboradores del edil que le han armado una tremenda “intifada” (guerra a pedradas) en las redes y en los medios de comunicación, hayan provocado que el alcalde pierda parte de su soberbio plumaje; a Rubén Muñoz hay que cazarlo con otro tipo de armas, y a otras horas.

Hoy el alcalde está fuera de mis preocupaciones y ocupaciones, dejo de ser paloma para convertirse en gavilán; insisto no hay que confundir el tamaño y la astucia de la presa; una paloma vuela a sobre las copas de los árboles y un gavilán toma el vuelo alto, ojalá que los defenestrados ex colaboradores del alcalde tracen muy bien sus estrategias y tácticas de caza; Rubén Muñoz, es presa mayor, porque eso que lo acusen de que está robando no causa mayor gracia ni mayor descalabro; todos roban, unos más otros menos.

Hoy, por circunstancias que no vienen al caso comentar, tuve acceso a una encuesta donde el gavilán, es decir Rubén Muñoz, lleva la delantera en la desbocada carrera por la candidatura morenista a la gubernatura del estado, la cuestión es que esa desconocida encuesta que seguramente resguardan con tres candados –como la “puerta negra”– es de curso corriente en la dirigencia nacional de Morena y en Palacio Nacional; estamos pues hablando de un gavilán que tomó vuelo alto y claro está, no es lo mismo paloma que gavilán. ¿Échense ese trompo a la uña?.

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