ABCdario / El timón del San Luciano


Por Víctor Octavio García

Desde que se “perdió” el timón del barco de vapor San Luciano, en 1965 –dicho literalmente–, la maldición de los naufragios persigue día y noche a alcaldes y alcaldesas en BCS, y no es sino en los gobiernos de la alternancia que inician en 1999, cuando toma relevancia la negra premonición; hace unos años cuando escuche la historia del “timón perdido” del barco San Luciano –en voz de Raúl Rosseau y del “Cachi” Sandoval–, la hice mía para parodiar a los malos gobiernos municipales en La Paz durante la deshilvanada alternancia perredista-petista-priísta-panista hasta la administración del veracruzano Armando Martínez Vega.

El primer alcalde, Alfredo Porras, si bien no se quejaba en público porque su antecesor era y seguía siendo su jefe, el gobernador Leonel Cota Montaño, en privado no dejaba de cuestionar y lamentar, no tiene amarras, decía; lo sustituye Víctor Guluarte quien no tuvo empacho de señalar a su antecesor de rata, se llevó hasta el timón, sostenía en público y en privado sin el menor pudor, sin embargo el barco seguía en el agua y al garete, sin amarras y sin timón; Víctor Guluarte es relevado por Víctor Castro, quien calla el ya evidente naufragio que para ese entonces era público y notorio pero lo deja sin la rosa de navegación y con escasa tripulación, llega Rosa Delia Cota Montaño, al fin mujer, y culpa a sus antecesores –a todos– no solo del mal estado que dejaron la embarcación sino de haberse quedado con el barco desmantelado; ni amarras, ni timón, ni ancla, ni rosa ni tripulación.

Algo pasó durante la breve alternancia priísta encabezada por Esthela Ponce, que la edil deja tirada la alcaldía seis meses antes de terminar su mandato en medio de una severa crisis de caja (pagos), la sustituye Armando Martínez Vega, un panista converso, quien monta un costoso montaje de demandas y acusaciones en contra de su antecesora –se hablaba de auditorías forenses, ¡vaya termino!– sin que las cosas pasaran a mayores, finalmente llega Rubén Muñoz, el del cambio y del silencio sepulcral –o complicidades– quien termina de cerrar un penoso ciclo que abarca 20 años de alternancia política de confabulaciones y complicidades.
El trienio de Rubén Muñoz sigue siendo una página en blanco, inicialmente exhibió las mismas simulaciones que sus antecesores; amagó a su antecesor con demandas judiciales y acusaciones mediáticas sin que las cosas llegaran a mayores, eso sí ya nadie habla –excepto el despistado titular de este espacio– del “timón perdido” del barco de San Luciano, mucho menos de las amarras, del ancla, de la rosa y de la tripulación y de la embarcación de la que tanto parodió ABCdario en el pasado, ni sus luces.

He aquí algunos datos duros del barco de vapor San Luciano cuyo su nombre original es “Argyll “, barco mercante construido en West Hartepoli, Inglaterra en el año de 1892; en 1948 la compañía de El Boleo cambio su nombre por “San Luciano”, naufragó en arrecifes cercanos al puerto de Manzanillo Colima en el año de 1965, según informes recabados con tripulantes del buque, era el timón de repuesto que se encontraba resguardado en la popa del barco durante el accidente; tuvo 3 capitanes: Victor Erezuma ( español ), Juan Oleaga ( español ) y Jesús Romero Ortiz ( mexicano). ¡Qué tal!.

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