ABCdario / Educación

Por Víctor Octavio García

Siempre he admirado los pueblos escandinavos o países bajos que tienen las sociedades y los gobiernos que se merecen, su historia de luchas y sacrificios centenarios son testimonios de su grandeza; allá no inventan comisiones de la verdad ni comisiones especiales para conocer o castigar algún ilícito, basta y sobra con ceñirse a su marco legal respetando y aplicando la ley; el secreto del éxito de su convivencia como sociedad quizás sean varios pero hay que reparar en uno; su sistema educativo, si tienen una educación de calidad basada en el respeto, principios y valores tendrán obviamente un sistema de justicia de calidad, un sistema de salud de calidad y por supuesto una mejor calidad de vida, como de hecho la tienen, en varios de estos países ni siquiera cuentan un ejército nacional gracias al sano equilibrio que existe en sus sistemas de premios y recompensas donde se premian las buenas obras y se castigan los ilícitos.

El día que en este país –México– nos pongamos de acuerdo en la construcción de una auténtica y profunda reforma educativa, ese día habremos dado un gran paso; el grueso de los males que nos aquejan como país derivan del pésimo sistema educativo que tenemos con todo y sus nocivas ramificaciones sindicato-gremiales, es difícil concebir y aceptar que la educación pública en México esté en las manos de quienes están; los agachones y sumisos maestros del SNTE y los maestros agitadores callejeros de la CNTE.

Aquí caminamos como los cangrejos, un pasito pa’ delante y tres pasitos pa’ atrás, después de la mal llamada “consulta popular” del domingo pasado, los panegiristas del gobierno de la 4T festinan como un triunfo de lo que dan en llamar “democracia participativa”, justo la farsa a la que recurren gobiernos de corte autoritario y dictatorial como el de Castro en Cuba, Maduro en Venezuela, Ortega en Nicaragua, Fernández Kirchner en Argentina, ora sí que los parecidos son asombrosos.

Entiéndalo, ningún cambio ni transformación será posible sin una educación de calidad, urge un nuevo trato social que derive en acuerdos fundamentales para el país, reformando la constitución para hacer cambios “mafufos” como la equidad de género, iniciativa popular, sistemas de convivencia, el maltrato de animales etc., que no tienen nada de malo, lo malo está en que seguimos siendo una sociedad que aún no resuelve sus problemas más elementales como educación, salud, trabajo y seguridad, siendo que al final del día seguimos manteniendo nuestras desiguales y asimétricas formas de convivencia social, política y cultural de escaso respeto a la ley, hondamente distantes de valores y principios; en muchos sentidos hemos perdido el rumbo y lo que es peor, nuestro sentido de orientación; ayer, como hoy y siempre el gran problema que enfrentamos los sudcalifornianos es el agua y qué creen, nadie se ha dignado en tomar en cuenta tan sentida demanda.

Tengo años acariciando un sueño qué como sociedad nos pongamos de acuerdo y nos apliquemos en el eterno problema que padecemos, el agua; problema que demanda el mayor de nuestros compromisos y sacrificios como sudcalifornianos; cada sexenio que pasa lamento en el personal que se haya poca cosa sobre el tema, cada gobierno que se retrase en la atención de esta impostergable prioridad (agua) no hacen más que alargar nuestra eterna agonía; BCS necesita un proyecto transexenal que contemple la construcción de pequeñas y medianas obras hidráulicas para la retención de aguas broncas y recargas de los acuíferos, las desalinizadoras no son ni serán nunca una solución para BCS; ojalá que algún día dimensionemos realmente lo que pasa en nuestro alrededor, ojalá. ¡Qué tal!.

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