ABCdario / Dos liderazgos


Por Víctor Octavio García

Hace varios meses le sugerí a Víctor Castro Cosio y a Leonel Cota Montaño; “pónganse de acuerdo, dos liderazgos no se puede, o es uno o es el otro, decidan quién de los dos guiará el rebaño y si no hay más más échense un volado”, las naturales diferencias aún no llegaban al nivel que hoy han llegado aunque ya se advertía un claro distanciamiento; ofrecí humildemente mi casa para que desayunaran en aras de abonar a un buen entendimiento, por razones ajenas a mi intenciones no se dio el encuentro y las diferencias escalaron.

Sin decírselos advertí que los desencuentros tarde que temprano se presentarían; Leonel Cota Montaño liderando las izquierdas desde hace más dos décadas y Víctor Castro Cosio, un izquierdista nato que surgió de la lucha social con reconocimiento en amplios sectores de la izquierda, así que eran inevitables los desacuerdos; dos visiones distintas y dos orígenes distintos no unen en ningún punto y algo más, a la larga un inevitable parricidio.

Usted se preguntará el por qué ando de ofrecido sin ser simpatizante de las izquierdas mucho menos seguidor de López Obrador, la repuesta es muy sencilla; con Leonel Cota Montaño sin hacer pacto ni tener acuerdos de ningún tipo desde 2006 llevo la fiesta en paz, a quien he trato desde hace cuando menos 45 años y con Víctor Castro Cosio mi vecino de toda la vida en el barrio del Choyal, en el pasado mantuve una agria e insostenible relación hice un acuerdo de no agresión que hasta hoy he honrado, a ambos los veo y trato como paisanos, como sudcalifornianos no por colores partidistas.

Es evidente que lo que está en juego no es un desdoblamiento cualquiera en las llamadas izquierdas, sino la lucha por la supremacía de un liderazgo único, de un liderazgo que no admite competencias ni sombras, y es eso lo que se está definiendo en el peor momento para el proyecto; la reciente visita de Mario Delgado a La Paz dejo claro varios puntos, primero que no habrá cambio de candidato y dos que es lo más importante, que López Obrador apoyará con todo y por encima de todo a Víctor Castro, el presidente como todo político ortodoxo no querrá que le arrebaten su decisión mucho menos que se la tumben.

Hoy la pelota está en la cancha de Víctor Castro y de él depende si la carreta se endereza o se descarrila, subestimar o hacer a un lado a Leonel Cota Montaño es sería un grave error al igual que a Rubén Muñoz y a Armida Castro, ellos son parte de un proyecto ganador conformado como los rompecabezas donde cada pieza embona y tiene su lugar, nadie sobra ni nadie falta, ojalá que entiendan –por el bien de ellos, claro está– que la mejor política es la de la distensión no de la confrontación.

Veo que la intestina lucha por ese liderazgo ausente inicio demasiado temprano y los que es peor, sin mallas de protección y sin réferis, lo que vaya a suceder habría que preguntárselo al filósofo Güemes, y cómo llegarán al día de la elección parece tener mayor claridad; jodidos, divididos y con las expectativas por los suelos; traté de ser útil a cambio de convertirme en un entrometido, de Victor Castro de vez en cuando recibo algún mensaje por WhatsApp y lo veo solo en las redes y en los medios de comunicación, entiendo que ya agarró velocidad de crucero y con Leonel Cota Montaño mantengo comunicación diaria, eso sí temas triviales, en sus aquelarres no me meto. ¡Échense ese trompo a la uña!

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