ABCdario / Detrás de los flash * ¿Y los Arcos Rubén?

Por Víctor Octavio García

 

No sabemos qué chinche le picó al alcalde de La Paz al declarar, fiel a su costumbre, que gestionará la “puesta en operación de los hoteles Los Arcos y el Baja”; obviamente no dijo ante quién o antes quiénes hará las gestiones para destrabar dos añejos conflictos; uno laboral y el otro de carácter interbancario (Banca Serfin, Banco del Atlántico y Banco Santander); el primero provocado por el sedicente líder gastronómico y actual dirigente de Morena en el estado, Alberto Rentería Santana, y el segundo por tranzas y malos oficios del regiomontano Javier Esquino Núñez; en ninguno de los dos conflictos tiene injerencia el alcalde ni vela en el entierro, pero él va a gestionar su puesta en operación (sic).

Fue una “mañanera (declaración) que le dio cinco minutos de fama en los medios y en las redes donde se aventó la fantasiosa declaración sin que hasta la fecha se sepa en qué quedó tan oficioso ofrecimiento, sí el burro se echó la cola al lomo o siguió rebuznando, el caso es que no se ha sabido nada de los dos hoteles conflictuados, mientras el edil sigue vendiendo cuentas de vidrio como si gobernar una ciudad se tratara de échame otra torta.

Sin que me lo pida le daré algunos datos para que no ande de ofrecido y menos arrimándose donde no lo llaman. Los Coppolas adquieren el hotel en 1952 con muchos altibajos ya que la situación turística era muy precaria en esos años; emerge la CTM como sindicato liderado por gente idealista pero decente como Gilberto Márquez Fisher, entre otros, hasta que aparece Narciso Agúndez, enemigo político de Luis Coppola Joffroy quien empodera al rufián de Alberto Rentería dándole una toma de nota para que tomara el control de la sección 70 del sindicato de CTM; nadie en la central obrera (CTM) peleó el asunto por miedo al gobernador (sic); al graduarse Luis Coppola Joffroy del Tecnológico de Monterrey, en 1971, su familia le encarga el control y administración del hotel que estaba en mala situación o condición financiera debido a malas administraciones gerenciales; Luis Coppola Joffroy asume el control del hotel con 55 habitaciones y en 1976, cinco años después ya contaba con casi 200 habitaciones y un inmueble remozado de pie a pa con bares, restaurantes, cafeterías, salones de banquetes y una ocupación hotelera envidiable, era el parámetro de los hoteles en La Paz, de suerte que superó el cierre del malecón recién reinaugurado, el trágico paso del huracán Liza, el hundimiento del Ferry Salvatierra que traía muchos turistas al puerto, el fin de la zona libre y la fayuca y numerosas contingencias más.

En 2008 estando como director Alberto y Mario Coppola Joffroy como presidente del consejo de administración, estalla la huelga que se prolonga hasta la fecha; el 21 de noviembre del 2008, fecha trágica para el hotel y para la hotelería en el estado; el conflicto obrero-patronal se dirime en tribunales federales y en el colegiado de distrito de BCS, lleva casi once años en litigio, conflicto que Alberto Rentería canibalizó; jamás dejó entrar a revisar las instalaciones aun teniendo ordenes de aprehensión en su contra interpuestas por Mario Coppola Joffroy. Por azar del destino o maledicencias del tiempo Alberto Rentería se convierte en el líder (SIC) moral de Morena en BCS; el gobierno muestra miedo actuar en su contra y lo utiliza como testigo protegido; reactivar el hotel no está en la mente o manos de Rubén Muñoz, sino en manos de los tribunales, ahora si viene un tercer inversionista y negocia con la familia Coppola Joffroy y Alberto Rentería y compra los derechos litigiosos puede darse lo que en su mente dice y quiere el alcalde, lo demás son habladas para atraer los reflectores.

En el hotel Baja es otra historia la que se escribe; allí interviene Luis Coppola Joffroy como comprador del inmueble junto a un Javier Esquino Núñez, Banca Serfin, Banco del Atlántico (extinto) y banco Santander; los españoles que compraron vía adjudicación el inmueble, algo pasó durante el proceso de transacción el caso es que todo se paralizó; de ganar el pleito al banco que va para 27 años Luis Coppola reclamaría el hotel; hasta donde se sabe Banca Serfin ya lo perdió ante el banco del Atlántico y se lo vendió a un grupo español, el caso es que el enredo sigue, verbigracia como si fuera una bola de estambre en poder de un gato de angora; el conflicto interbancario se dirime en el tribunal colegiado de BCS, está casi por resolverse, por tanto Rubén Muñoz no puede negociar ni gestionar nada, nada de nada. Preguntamos al alcalde: ¿En qué quedaron los hoteles que pondría en operación o acaso fue con un dos de batos con el que “dompeó”?.

¡Échense ese trompo a la uña!.

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