ABCdario / Desdoblamiento ¡Ah qué Andrecito!

Por Víctor Octavio García

 

Nunca he entendido cómo Carlos Mendoza Davis, cuidadoso del perfil de sus colaboradores, llamó al valledominguino Andrés Córdova Urrutia a colaborar en su gabinete; nada más ni nada menos que como Secretario de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario (SEPADE); todo político transexenal –como Andrés Córdova Urrutia– traen una fuerte carga de traiciones y deslealtades en su ADN; Andrés Córdova Urrutia fue Secretario general de gobierno con tu tío político Marcos Covarrubias, después de haber pasado por el Congreso del estado como diputado bobo, de esos que ocupan la curul solo para hacer bulto; como titular de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario han sido más las malas que las buenas; trae dividido al sector pesquero y muy mala vibras con el sector agropecuario; como funcionario es un fiasco.

Es, por añadidura, un funcionario escasamente productivo y de poco fiar; hace dos días se apersonó con él el señor Rosendo Beltrán, dueño del toro charolay (semental) que le robaron desde febrero de 2017 con el apoyo de funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Estado y de la oficina de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria dependiente de la Secretaria que él dirige; Andrés –para los igualados– se molestó porque el señor Beltrán pidió audiencia y a regañadientes lo recibió en su despacho; cuando ya no le gustó lo que le comentaba el afligido dueño del toro robado –historia que se la han contado infinidad de veces– olímpicamente lo mandó al diablo; a él no le interesó el caso y le respondió que no está en sus manos darle una repuesta. ¡Qué tal!.

Increíble que el señor Andrés Córdova Urrutia se haga el que no sabe o desentendido, a sabiendas que fue en la oficina del Director Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria donde se consumó el delito de abigeato equiparado, luego de elaborar una “acta circunstanciada” a modo y en petit comité, después de que se enteraron que el señor Beltrán había interpuesto una denuncia ante la PGJE por el robo del toro, en febrero de 2017, acta que fue firmada como testigos; por un inspector de ganadería de la SEPADE, por el Comandante y un Agente de Abigeatos y el supuesto afectado y a la sazón autor del robo del toro, Julián Reyes Vite; ¡ah! pero a Andrés Córdova Urrutia no le dio la gana informarse del caso para dar una repuesta –caso que debe de conocer, sino qué diablos hace como Secretario de Pesca y Acuacultura y Desarrollo Agropecuario– y optó por una salida fácil; mandar al diablo al señor Rosendo Beltrán.

Hoy a la luz de los hechos y del “desdoblamiento” voluntario de Andrés Córdova Urrutia, nos adentramos en una intrincada trama o compleja red tejida por una coalición criminal de servidores públicos que han estado apoyando y encubriendo a Julián Reyes Vite, desde el febrero de 2017, fecha que tiene en indebidamente en su poder un toro charolay (semental) propiedad del señor Rosendo Beltrán, todo en alrededor de un escenario de negligencias y complicidades donde el toro sigue en poder del que se lo robó, Andrés Córdova encubriendo y protegiendo a los funcionarios que fraguaron la elaboración del “acta circunstanciada” con la que formalizó el delito de abigeato equiparado, la denuncia interpuesta ante la PGJE sigue parada y el toro, después de más de 28 meses sigue sin ser entregado a su legítimo dueño, Rosendo Beltrán, el resto de la historia se cuenta sola. ¡Échense ese trompo a la uña!.

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