ABCdario / Acampada * “Cochitos” para el “gato”

Por Víctor Octavio García

 

Este fin de semana me salí del radar dos días para atender y acompañar a tirar piola a un buen amigo de muchos ayeres, Raúl “gato” Zuñiga”; Enrique “Kiky” Beltrán, a quien le había hablado mucho de la pesca en Las Tarabillas, quería que lo llevará, él había invitado a Raúl “gato” Zuñiga; ellos no conocían esa playa, un poco difícil e intrincado el acceso, así que después de varias llamadas y “salidas en falso” armamos la salida, para esto invite al “Yayo” Geraldo, un viejo lobo de mar.

Tengo tiempo de ir a Las Tarabillas con el “Yayo” Geraldo, Edgar Osuna y el “Pokemón” Abaroa, buenos para la pistoleada, a comer chopas y cochitos asados, pulpos, caracoles, ostiones y almejas del mar al plato, zona donde se puede pescar, y más de las veces el esfuerzo es retribuido con una generosa dotación de pescados; pericos, mojarras, cabrillas, “pejuertes”, cochitos, Pericos, palometas, peje gallos, sierras, lisas, una que otra caguama y con suerte langostas; no somos muy exigentes, así con un par de mojarras, cabrillas o pericos para preparar ceviche o sashimi nos conformamos; la playa en sí no tiene nada de especial; una pequeña playa rodeada de acantilados y lomas áridas de playa con mucha piedra ; sobre un tepetate, a orilla de la playa, una palapa con postes empotrados en el tepetate y toda la estructura de madera fuerte para el techo pero sin techo, nosotros siempre llevamos lonas para hacer sombra sobre la fuerte estructura de madera, la gente es muy “cochi” e irresponsable, esa misma gente que pide el “cambio” deja basura, atiza donde le da su perra gana, así que no puedes dejar alguna lona o laminas para la sombra porque se las llevan, si pones techo de la palma, lo queman, la playa está bonita pero está convertida en un muladar; cerros de botellas (vino y licor) y cerveza apilados a un lado del talud del cerro; por fortuna poca gente conoce el lugar y el acceso es difícil; de allí que conserve su atractivo para la buceada y tirar piola.

Después de hacer la democrática “coperacha” pa la del “perro” (comida), ¡fierro! pa’ Las Tarabillas; el “gato” llevaba tres preciosas cañas de pesca de 1,200 dólares cada una; el “Kiky” Beltrán remolcando su “panguita” de aluminio de 14 pies (se cree Ernest Hemignway): llegamos con el sol a medio chile y rápido levantamos el “paraje”, echaron la panga al agua y el “Kiky” y el “Yayo” salieron a tender (redes) para revisar al día siguiente, en la noche cenamos burritos de frijol con queso y café y nos quedamos platicando hasta cerca de la media noche disfrutando la agradable corriente de “aigre” proveniente de la Punta del Mechudo, entre la bruma y la luz de la luna, la silueta de isla Espíritu Santo; noche muy agradable.

Al día siguiente, en cuanto despuntó el alba, luego de colar café, el “Yayo” y el “Kiky” salieron a revisar y levantar la red; una red de setenta metros con sus respectivas boyas y plomadas –siempre he sospechado que esa red era de las que tejía el profesor Raúl Pedrín cuando daba clases que dejaba a los alumnos que hicieran los números del uno al millón, y él se ponía a tejer redes cuaguameras–; como a la hora regresaron los “pescadores de alta mar” con media docena de cochitos más que para echarlos a la disca buenos para hacerles el tamiz neonatal, un tiburón y varios “pejejuertes”, “pejegallos” y mojarras, ya estaba haciendo hambre, más o menos las doce del día, así que el “Kiky” se puso a preparar machaca y frijol y yo a colar más café; desayunamos plácidamente; después de echarle algo a las tripas, el “Yayo” salió a pistolear, mientras el “Kiky” fileteaba los cochitos para preparárselos al “gato” en la disca; el sol estaba arreciando, en eso llega una numerosa familia y acampan a un lado de nosotros, en la orilla había mucho comerío de dorado, los dorados en su voraz persecución de sardinas casi se salían del agua, de hecho se varó un dorado de más o menos de 5 kilos en el “paraje” que estaba a un lado de nosotros; le pedí a Rubén Meza Zuñiga que posara con el espécimen (dorado) varado para solaz esparcimiento de nuestros lectores en el “feis”.

A media tarde llegó el “Yayo” después de pistolear un par de horas con dos cabrillas, ente ellas una cabrilla reina, y una palometa de buen tamaño, las destripó y a la hielera; para esto, el “Kiky” prendió la lumbre (llevábamos leña, disca y parrilla, amén de una estufa portátil de gas) para freírle al “gato” los cochitos; cuando vi los animalitos en la disca nadando entre el aceite caliente (cochitos) le dije al “Kiky”, “de a tiro la chingas, invitas a tu paisano y amigo de toda la vida a pescar; gasta un chingo, sacas pericos y cabrillas y le das cochitos neonatales, no se te hacen que son chingaderas”, el “gato” soltó la carajada; imagínese, llevaba cañas para pesca de 1,200 dólares cada una, de esas cañas que te dicen donde hay pescado, y al final para comer cochitos.

Dos días disfrutando de la playa, pescado del mar al plato y la grata compañía buenos amigos haciendo lo que nos gusta; “valiéndomadre”; quedamos emplazados para otra salida para el mismo lugar y con los mismos se siempre a seguir disfrutando está bendita tierra donde nacimos, hemos crecido y muy seguramente vamos apestar. Que Dios los vendida, hasta la próxima.

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