De entripado y cura

La hipérbole de Adela Micha ha dejado de escucharse en Los 7 Pilares, por instrucciones precisas del Ultramarinero, patrón del changarro, haciendo eco de las protestas del infelizaje, harto ya de oír a la esbelta conductora repetir los clichés: “Esto es casi el paraíso” “Este cielo estrellado no tiene igual” “¿Habían visto un amanecer como el que está a mis espaldas?” “El mar es sublime” etcétera. La tribu ya no le cree ni el bendito, a nadie. Por eso pidieron que se apagara la tele.

—¿Qué ganamos con tanta flor? –se queja El Bolas, joven (hoy) pesimista de El Calandrio—. Los elogios no dan de comer, ni ayudan a pagar los recibos de la luz y el agua. La Paz, sus atardeceres, sus amaneceres, sus aguas cristalinas y sus blancas arenas me andan valiendo gorro. ¿A ustedes no?

Los ganapanes reunidos en el Hyde Park mesteño no responden, respetuosos de la mala vibra, del entripado que le corroe la víscera al calándrico prohombre. Intuyen que el muchacho viene envenenado con las deudas, y la tensión nerviosa le hace andar de hocicón, diciendo cosas que en verdad no siente.

—¡Cómo no! –insiste El Bolas—. Trasladan su noticiario a estas resequedades y se la pasan hablando lindezas de lo que ven: pura escenografía de lujo, hoteles caros, langosta, jacuzzis, campos de golf… Y uno acá, jodido, nomás volteando pa los lados a ver quién se descuida o quién le tira a uno con un jalecito más o menos… ¿No?

Instalado en una posmoderna lucha de clases que pocos reivindican desde el truene del Muro de Berlín, el extrailero sigue vociferando contra: los medios electrónicos; contra el gobierno perredista; contra el gobierno panista; contra la oposición panalera; contra las sectas religiosas, los sordomudos que piden coperacha en los semáforos en sorda (cómo no) competencia con los payasitos- malabaristas importados; contra el agua purificada de a mentiritas; contra los legisladores que afirman haber dinamitado la NOM 029 sin ayuda; contra los caballos de Leonel o las mañas de Narciso… Y así…

Cuando se harta de quejas y empieza a sollozar y a gemir como perro atropellado, El Viejo Chamán yaqui le tiende una forjada nuevecita, sin pecar, y le anima al trasiego:

—Asina mijito, asina… Todititita, para que te calmes y vuelvas a ser El Bolas de siempre: muchacho echao palante, animoso y enamorado de este territorio de llanuras infinitas, noches estrelladas, coromuelitos vivificantes e historia singular. Mira, te voy a contar de la vez que don Gastón Vives me contrató para que le fuera a trabajar un placer de conchaperla que yo había encontrado en la Punta Norte de Cerralvo; bajito: a diez brazas. Reeesulta, que La Armada se componía de cuatro chalupines muy marineros, de esos que nomás te subes y…

Las historias antiguas del anciano brujo han tenido siempre la virtud de calmar enyerbamientos anímicos, así como de despertar la imaginación y el espíritu de aventura del infelizaje, que se monta en el fraseo grave y musical de este indio duro y memorioso, que con sus siglos de errancia tanto ha visto en estos escenarios californianos: los mismos, pero diferentes.