De candidaturas y camaradería

Cuando el candidato a gobernar la isla le preguntó al brujo qué hacer para que su antiguo camarada -hoy poderoso personaje en el partido de ambos- dejara de entorpecerle con marrullerías el camino hacia el mando, el Viejo Chamán le respondió:
     “Es imposible hablarle del mar a un sopo que retoza en su charco, pues esta agua le es suficiente; no puedes hablarle de la nieve a un quelele; es imposible pedirle ética a un político que está clavado en sus moditos de hacer grilla para seguir medrando y mandando”.

    ¿Y entonces? Mis llamados a la unidad del partido para ganar la elección que se viene los ha ignorado -dijo el candidato.

    “Es vanidoso, como todo ignorante con poder. Quiere obligarte a cederle posiciones para su gente. Si lo haces, acabarás cediéndole todo, hasta el bastón de mando de la tribu. Tendrás que enfrentarlo y desnudarlo ante ya sabes quién”

    No me cuadra el papel de mitotero, respondió el candidato y se alejó de la cueva del Chamán rumiando otras posibles soluciones, todas éticas. Órale.

Difícil asunto.