Calaveras

La guerra y La Paz

Camina La Muerte impune
por todito el territorio.
Nadie que viva es inmune:
Sudcalifornia es velorio.

 

Los destrozos de La Parca
traen al pueblo horrorizado.
Los muertos llevan la marca
del crimen organizado.

 

Caen narquitos, (mueren varios)
y las gentes no se ofenden:
«¡Que se maten los sicarios!»
«¡Que mueran!» «¡A ver si aprenden!»

 

Pero las bajas aumentan
y nadie pone el remedio.
Hasta inocentes revientan
nomás por estar enmedio.

 

Así mueren niños, viejas,
muchachonas, jovencitos,
trabajadores, parejas,
estudiantes y viejitos.

 

¿A quién se debe culpar
por todo este latrocinio?
¿Las muertes van a acabar
cuando cese el… patrocinio?

 

Nadie sabe, nadie supo,
el final de esta canción.
Será que es muy fuerte el grupo…
¡y es tanta la corrupción!

 

Mientras La Muerte, con saña
sigue cortando cabezas,
muy feliz está La Maña
que acrecienta sus riquezas.

 

Baja California Sur
es un campo de batalla:
vivir se ha vuelto un albur,
la paz de La Paz ¿dó se halla?

 

Diputados

Sesionaban estos batos
creando leyes aburidas;
bostezos y no alegatos
acompañaban sus vidas.

 

Cuando les llegó el momento
de entregar cuentas al Diablo,
no les valió juramento
ni oraciones a San Pablo:
sus cabezas una a una
fueron cortadas, de suerte
que no tuvieron fortuna:
no engañaron a La Muerte,
fueron cayendo uno a uno
en sus brazos, ¡suerte perra!
murieron de un oportuno
guadañazo…¡Y a echarles tierra!

 

Conclusión: en este puesto
ninguno sabe ni supo
legislar, y (por supuesto,
tampoco se salvó el Puppo)

 

Exalcalde

Porque le gustó este Cabo
para entretener sus ocios
al Tony le fue del nabo,
¡pero cómo hizo negocios!

 

«¿Gobernar? no gobernabas,
ni estabas cuando el chubasco:
en Las Vegas te pisteabas…
¡Por eso te va a ir del asco!»

 

Así los diablos le gritan
cuando lo transportan, lejos,
al lugar en donde habitan
los políticos… tontejos:
chillan, sufren, se achicharran
en llamas de fuego eterno;
sus chicharrones embarran
las paredes del Infierno.

 

Por equidad de género

 

La Rosa Delia y la Esthela
van teniendo el mismo fin:
una llora y se desvela
la otra vaga en el confín.

 

Ambas esperan sentencia
por maldades cometidas.
Las dos imploran clemencia
y suplican por sus vidas.

 

Porque su destino adverso
es purgar juntas sus culpas,
aunque sea que en este verso
la paguen… pido disculpas.

 

La Toledo

Por prestar el uniforme
para mercadear cerveza,
esta polecía enorme
sacrificó su cabeza.

 

«¡Por diosito se los juro
que yo ni estaba enterada!»
se oía su grito en lo oscuro
mientras era transportada
a donde moran los viles
y sufren dolor eterno
polecías y ceviles:
los cazos de anca el Averno.

 

Insistía la de uniforme:
«Soy buena y muy bienportada».
Los diablos rinden su informe:
«Se la cargó la tiznada».

 

Un juez radiofónico

«¿Por qué me lleváis, ingrata,
a donde moran las sombras»?
«¿No véis que metéis la pata?»
«¿Del craso error no te asombras?»

 

La Pálida no entendía
los discursos del Miguel.
Su velo oscuro tendía
envolviéndolo con él.

 

«Callad, chaparrito artero
y dejadme conduciros
con cuidadísimo esmero,
sin aspavientos ni tiros,
a un lugar que va a encantaros
y no sufriréis tiricias:
escucharéis pa-ra-siem-pre
tus programas de noticias».

 

Y con música de fondo
(de una que no le gustaba)
se llevó hasta lo más hondo
a este Ángel..¡Nomás faltaba!

 

La reportera

«Tengo vida asegurada
y nadie me ha de corromper
pues soy veráz, muy honrada,
difícil de convencer
pa que tuerza mis escritos
hacia un político dado;
eso sí, pego de gritos
si ando de malas, de enfado
molestona y con coraje;
pero por las buenas, jalo,
y pue que hasta les trabaje
un torito de regalo».

 

Todo esto le relataba
la «periodista» al Moñoño
que al Infierno la arrastraba.
«Aquí no se ponga moño
ni tampoco grite brava;
no le daremos embute
como los que antes cobraba»…
¡Y a un perolón la zambute!

 

Trump

«El payaso que es Donaldo
no llegará a presidente,
ni a cobrar el aguinaldo;
ténganlo muy bien presente»

 

Esto decía en su pregón
el jefe de los diablillos.
«Pero como es tan fregón
para organizar topillos,
Satanás piensa ocuparlo
para evadir los impuestos,
pero no quiere exentarlo
de sufrir; no está dispuesto
a tolerar sus desmanes,
sus poses de tipo duro,
sus groserías y ademanes,
sus planes de hacer un muro
que México ha de pagar.
No señor. Este fascista
no estará en la Casa Blanca.
Por peleonero y racista,
penará en caliente banca».

 

Esto dijo el diablo al mundo,
revoloteando su trinche
y voz de bajo profundo:
«Me llevo a este guey, ¡por pinche!»