7 Pilares / De la cuarta y lo demás

Tras el año sabático que les recetó la pandemia, los miembros del infelizaje porteño han decidido “darse cita” de nuevo en esta ramada tan cercana a su corazón, Loa 7 Pilares, para –sanas distancias de por medio— beber, filosofar, chismorrear, criticar a los tres órdenes de gobierno y felicitarse por estar vivos, todavía. Tal es su agenda.

Destapadas las ampollas de amargor y servidas por el Ultramarinero que oficia en este tugurio de pésima reputación en las altas esferas de gobierno y sociedad, El Parara –guardián de la tradición insular— abre el conversatorio con la siguiente provocación: ¿Les gusta la 4 t? ¿No les gusta?

         Todo mundo, o sea la Doñita, Carambuyo Bill, el Bolas, el Juntabotes, el Chamán Yaqui y uno que otro miembro menos renombrado del infelizaje porteño alzan la mano y la voz para opinar a grito pelado, por lo que el gurú de los muertosdehambre ha de chiflar como arriero para imponer silencio.

         –Cálmense, camaradas. Éste no es un partido político. Mesura. Urbanidad. Por edad y merecimientos: que hable el Viejo Chamán.

         –En mis varios siglos de peregrinar por estos y otros territorios, no había sabido lo que es tener una beca de ancianidad. Por eso, pues, me gusta la Cuarta Transformación.

         –¿No querrás tramitar apoyito triple, Chamán?, – pregunta, insidioso, Carambuyo Bill.

         –Nada de puyas, poeta. Que responda ahora la Doñita –corta el Parara.

         –Por la equidad de género, que da más oportunidades a mujeres en la política y se manifiesta en la Cámara de diputados, en el Senado y en las secretarías de estado, me gusta La 4T –señala esta ama de casa calzonuda y lista como pocos.

–¿Y la creciente impunidad en los feminicidios… no cuenta, Doñita mía? –argumenta el bardo, hoy asumido Abogado del Diablo.

–Es herencia amarga de Peña, Calderón, Fox, Cedillo, Salinas, De la Madrid, López Portillo, Echeverría, Díaz Ordaz… La 4T no va a limpiar en dos años el cochinero dejado por aquella mafia, amiguito, –recita memoriosa la hembra.

–No me gusta la 4T –interviene el Juntabotes, hombre de negocios que cotiza su aluminio en la Bolsa de Valores neoyorquina— porque ataca a la libre empresa, fundamento de una economía sana y pilar de la verdadera democracia.

 –Se me hace que usted oye por radio La Voz de América y ve por TV la cadena de noticias Fox, voceros de Trump –argumenta sarcástica la Doñita.

–Trump es amigazo de Andrés, Doñita –revira el Bill—no se comprometa.

–Falta tu opinión, Carambuyo –corta el Parara.

–Soy un artista. El arte comprometido me saca ronchas. La 4T ni me gusta ni me disgusta, ahora; porque sí me gustaban sus promesas de cambio, pero le ha entregado las calles a los soldados, además de darles pelota en puertos y aeropuertos… Está contra las energías limpias y le da dinero a Pemex. En vez de investigar a Bartlett lo premia con cargos y/

–¡Bueno, ya!, que el tiempo se nos acaba –corta el conductor autodesignado– ¿Nadie más?

–Falto yo –ataja el Ultramarinero, patrón de este antro infecto—Eso de imponernos horarios restringidos me emputa.

–Eso –dice el parara– no es responsabilidad de la 4T, sino del gobernador de la isla (que es panista) y, en última instancia, de la pandemia. Además, ¿qué puede importarle a usted la imposición de horarios con sus restricciones, si este antro es por esencia clandestino?

Conformes, los bellacos (y bellacas) presentes se deslizan el cubrebocas y beben. Cómo de que no.